Debido a que alguien me pidió que callara, no hablaré... Pero mi silencio se volverá fuerte como un grito de desesperación y de libertad.
Se quiere que hable... Quieren que diga cualquier cosa, aunque no la sienta. "Tenés que saludar siempre, aunque no tengás ganas." Me han dicho desde pequeña, advirtiéndome que si no lo hago, me veré en grandes problemas. Sí... Aún recuerdo cuando encontré a mi profesora de la escuela en Los Castaños... No quería saludarla, punto, pero mi mami me obligó a hacerlo. Hice el esfuerzo, al inicio, pero al ver que mis deseos eran otros, di unos pasos hacia atrás y no lo hice... Simplemente no quise... No tenía nada en contra de mi profesora, lo único es que no me miraba teniendo una plática con ella.
Nada ha cambiado, ya que aunque mi mamá ya no me ande vigilando, tengo centinelas a mi alrededor, que me dicen qué tengo que hacer y cómo.
"Gabriela, tenés que saludar", "Gabriela, lo hacés todo mal... Si solamente me hicieras caso", "Hablá... Esperate un momento"... Trato de hacerlo, pero de repente me convierto en la persona más falsa del mundo. O sea, no es algo que yo decida hacer porque quiero ponerme a actuar como la mala de la película o porque desee herir a las personas... Es simplemente que no me salen las palabras igual que antes... Muchas veces me duelen los cachetes por culpa de los labios, quienes decidieron dibujar en ellos sonrisas que no tienen que estar ahí... Sonrisas que antes salían por sí solas... Y al hablar, sólo deseo que la plática se acabe, porque algo en mí me dice que la persona que escucha no está muy interesada en lo que digo. Tengo miedo de aburrirla y de saber que todo lo que hablo no son más que idioteces... Y cuando las personas me miran, trato de escaparme para no tener que enfrentarme a ellas... No es que las personas no sean interesantes... Para nada... Muchas veces esas personas de las que me escapo son personas que QUIERO DEMASIADO y en las cuales pienso muy seguido... Tan seguido pienso en ellas, que paso mi tiempo reflexionando en cómo debo hablar y qué cosas debo evitar para no decepcionarlas.
Quiero poner un ejemplo... Y verán que hasta con la persona que más quiero en el Universo me ha pasado...
Flavio y yo nos conocemos desde preparatoria... No sé qué fue, pero desde el primer día en que nos vimos, nació esa confianza mutua, como si después de haber pasado cinco años buscando algo, lo encontráramos por fin. Tanta fue la confianza y el amor que nació entre nosotros, que yo me "enamoré" de él...
Flavio tuvo que irse a España, ya que su padre es embajador. Mi alma se rompió en mil pedazos, porque ese ser que me daba vida iba a dejarme... Tomé mis crayones y le hice un pequeño dibujo... Pero el miedo fue tan grande, que lo único que pude hacer fue botar a la basura eso que me había tomado tanto tiempo.
Flavio regresó 2 años después... Fue sorprendente, porque ese día sincronizamos nuestros movimientos. Yo iba saliendo de mi aula de clases cuando él estaba saliendo de la suya... Lo vi de pies a cabeza y sonreí... Él había regresado... Mi alma ya nunca volvería a estar sola. Él me sonrió, pero no dijo nada... "Seguramente, ya me olvidó..." - pensé. Pero al voltearme, escuché una voz: "Gaby, ¡hola!". No pude hacer nada... En mi boca no se escribió ningún tipo de palabra. Me fui e ignoré el llamado... Mi corazón se llenó de silencio... un silencio que gritaba fuerte y que hería cada vena de mi alma.
No lo olvidé... Pensé en él durante todo el día... Las canciones que salían de la radio hablaban por mí. Todo era él... Él era mi todo.
Volví a verlo... Iba corriendo a la cafetería, cuando escuché un grito: "¡Gaby! ¿cómo estás? ¿Por qué ya no me querés saludar?" Sólo corrí... El silencio calló todas las palabras... Corrí hasta que desaparecí... "Y la tierra tembló-le dije a la muchacha de oficio... - al ver mi situación". Y no dejemos de lado el día en que Flavio me sorprendió en el bus e hice todo un show, al tirarme debajo de los muebles...
Todo cambió poco tiempo después, porque Flavio, siendo "mi otro", pudo encontrar esa llave para volver a entrar en mí. Pero ¿Será él el único que tiene esa llave? No sé... Yo sólo sé que lo amo más que a nada... Él realmente, me ha salvado de tantos vacíos. Sinceramente, creo que si él muriera, me mataría de un solo, porque no podría volver a visualizar una vida sin él...
"Mon silence est meurtrier"... Lo sé, pero por favor, no lo tomen mal... porque yo los quiero mucho y pienso bastante en ustedes... Es tanta la frecuencia en la que pienso en ustedes, que hablar se ha hecho débil para mi alma...
Por otra parte, piensen que el silencio sólo dura un minuto o un año... Después éste se va acompañado por el recuerdo de un pasado que los hizo sonreír, mas en mi corazón, tanto el silencio como el pasado, quedarán eternamente grabados.
LAS QUIERO MUCHO!
Gaby